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La unión hace la fuerza, dicen. Un refrán que cobra aun más sentido cuando los que se unen son dos de los talentos más aplaudidos de los últimos años en la siempre efervescente cantera sevillana. Porque será difícil, por no decir imposible, tumbar sobre las tablas a dos púgiles musicales de este calado. A un lado del cuadrilátero, Chencho Fernández y sus fintas de crooner, uno de esos pesos plumas nacidos para brillar en todo combate. “Baladas de plata”, su último directo a nuestra mandíbula, le corona como el campeón a batir para los que vengan detrás. Mitad Serge Gainsbourg, mitad Julio Iglesias, lo suyo es puro estilo. En la otra esquina, All La Glory, eterna promesa en las apuestas del pop rock nacional hasta que llegara “Disco Fantasma” y nos noqueara a todos por k.o. absoluto. Juntos nos harán desear, sin duda, que no suene la campana. Nunca.

La unión hace la fuerza, dicen. Un refrán que cobra aun más sentido cuando los que se unen son dos de los talentos más aplaudidos de los últimos años en la siempre efervescente cantera sevillana. Porque será difícil, por no decir imposible, tumbar sobre las tablas a dos púgiles musicales de este calado. A un lado del cuadrilátero, Chencho Fernández y sus fintas de crooner, uno de esos pesos plumas nacidos para brillar en todo combate. “Baladas de plata”, su último directo a nuestra mandíbula, le corona como el campeón a batir para los que vengan detrás. Mitad Serge Gainsbourg, mitad Julio Iglesias, lo suyo es puro estilo. En la otra esquina, All La Glory, eterna promesa en las apuestas del pop rock nacional hasta que llegara “Disco Fantasma” y nos noqueara a todos por k.o. absoluto. Juntos nos harán desear, sin duda, que no suene la campana. Nunca.