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Como bien recordaba el siempre atinado Manolo Tarancón en Efe Eme, “pocos grupos españoles pueden presumir de girar con éxito por media Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. O asumir que con orgullo que cuentan con Iggy Pop entre sus acólitos”. Así es el milagro de Guadalupe Plata. Como todo milagro, único en el mundo. Más sorprendente, si cabe, cuando su música huye de toda etiqueta trendie, de toda moda, de toda impostura. Desde su primer trabajo discográfico al último -y ya van cinco LPs y un EP, todos publicados sin otro título que el propio nombre de la banda- los jienenses han hecho de la honestidad su santo y seña. Profundizando a cada paso en ese sonido barreño que les caracteriza (véanles en directo y sabrán el por qué de tal calificativo), Guadalupe Plata continúan fieles al culto más atávico que la música haya conocido: el blues.

Como bien recordaba el siempre atinado Manolo Tarancón en Efe Eme, “pocos grupos españoles pueden presumir de girar con éxito por media Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. O asumir que con orgullo que cuentan con Iggy Pop entre sus acólitos”. Así es el milagro de Guadalupe Plata. Como todo milagro, único en el mundo. Más sorprendente, si cabe, cuando su música huye de toda etiqueta trendie, de toda moda, de toda impostura. Desde su primer trabajo discográfico al último -y ya van cinco LPs y un EP, todos publicados sin otro título que el propio nombre de la banda- los jienenses han hecho de la honestidad su santo y seña. Profundizando a cada paso en ese sonido barreño que les caracteriza (véanles en directo y sabrán el por qué de tal calificativo), Guadalupe Plata continúan fieles al culto más atávico que la música haya conocido: el blues.